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El sábado me encontraba en la piscina. Dentro del agua, metros para arriba, metros para abajo, chapoteando con los pies y haciendo girar los brazos de fuera para dentro como si no hubiera un mañana, muy elegantemente. Desde hace poco (no quiero engañarte) voy cada fin de semana. El objetivo era llegar a hacer 40 piscinas. 1 km. En 20 minutos. Y después ir subiendo. Diez años atrás lo hacía. Actualmente, lo hago en 30 minutos. ¿10 minutos no tiene que ser tan difícil de rebajar, no? Me encontraba contando mentalmente las brazadas que nadaba. Ahora 1, seguidamente 2, 3, después iré a comprar fruta, pero peras no que todavía quedan de la semana pasada, 4, el dibujo motivador que colgaré el lunes en Instagram podría ir relacionado con la piscina, 5,…

Y ya está, otra vez me despisté. Cómo dice la frase, la primavera la sangre me altera. Esto, o tengo poca capacidad de concentración. ¿Seré lunática como la primavera? ¿Unos días de lluvia, otros de sol? Bien, el caso es que así como siento placer dejando que el agua toque mi cuerpo, también lo siento cuando observo la naturaleza. El verde, los insectos y los animales de montaña me transportan directamente a la primavera. De estos conceptos, he diseñado el fondo de pantalla (para móvil y para ordenador/tablet) que abre este post. Si estás subscrito, lo has recibido a primera hora. Si todavía no lo estás, puedes unirte ahora a estas fiestas mensuales y recibirlo directamente en tu e-mail.

Fíjate que de estar contando piscinas, pasé a hacer la lista de la compra, a pensar qué escribiría en el blog y a obsesionarme con el reto que había abandonado, a pesar de que lo había empezado muy motivada. Los retos me gustan. Me mantienen despierta y creativa. Sobre todo si son de ilustración, como este que había dejado. A partir de aquí, como si fuera polen esparcido por la primavera, me empezó a venir toda una nebulosa de motivos que justificaban mi poca constancia en el reto mencionado:

¿Para qué sirven los retos ilustrados (y los que no son ilustrados) a los que te apuntas?

– Para ponerte a prueba
– Para mejorar tus capacidades
– Para ayudarte a conseguir tus objetivos
– Para crear comunidad conociendo a más gente con las mismas inquietudes.

Bueno, esto también sería aplicable a cualquier reto, la verdad, pero mis filosofadas vinieron por los varios retros ilustrados a los que me apunté.

¿Cuáles son los problemas de estos retos?

– Si son demasiado largos, cansan. En una sociedad de inmediatez cómo es la de hoy en día, queremos resultados ya. Somos poco constantes.
– Si se hace en comunidad, una de dos: a menudo gustan más las propuestas de los otros que tu propia y entonces no la enseñas para no quedar en ridículo y te desmotivas. O bien uno anima al otro y te creces.
– Actualmente, los progresos se comparten en las redes sociales. Sea la temática del reto que sea. Por eso, a menudo hace que no coincidan con el tema de tu negocio, en el caso que tengas una galería de enfoque más profesional. Por ejemplo: nadar 1 km en 20 minutos. En este caso es un reto personal y no hace falta que lo publique en ningún lugar, pero no tiene nada que ver con diseño o ilustración. En cambio sí con mis aficiones. Si fuera un reto en comunidad, lo tendría que compartir para ver los progresos de cada cual y esto alteraría mis publicaciones.

Solución (mis conclusiones) para que tenga éxito:

Retos breves. Dejarán de ser monótonos y concentrarás mejor las energías y la creatividad en aquello que estás haciendo. Una semana o dos es una buena medida para no hacerse pesado, pero dejándote la miel a los labios.
Ya que se hace, hazlos a consciencia y sin dejar margen a la improvisación. Planifícalo bien para tener éxito.
– En el caso de un reto ilustrado: piensa en un centro de interés y gira todo el reto sobre aquel tema. Por ejemplo en el inktober el objetivo es hacer dibujos a tinta. Si a tí te gusta el tema del espacio, pon por caso, pues haz durante todo ese mes, una ilustración a tinta sobre eso. Verás cómo todo tendrá una coherencia y aquello que empezó siendo un ejercicio de creatividad diaria, cobrará sentido en forma de proyecto completo. Te aseguro que tu galería de imágenes se potenciará.
– Si es otro tipo de reto poco relacionado con la ilustración o en la temática de tu blog y que tienes que compartir en las redes: Piensa como hacértelo venir a tu terreno porque todo tenga coherencia. Be creative, my friend!

Ya ves que estar a remojo lleva mis ideas a ebullición.

Así de contenta me quedé, el sábado, habiendo arreglado el fantástico mundo de los retos y, de brazada en brazada, y pensamiento en pensamiento, nadé mi media horita diaria, a pesar de que me quedé con la duda de si logré el objetivo que te explicaba al abrir este post.

Próximo reto? Conseguir nadar lo propuesto, sin perder la cuenta.

Bien, este reto y muchos otros más, como el de Marta Mató (que para estar radiante toda esta época, me irá genial). Sencillos, cortos, motivadores y una inyección de autoestima cuando lo logras. Seguro que tú también conoces más retos que valga la pena probar. No marches sin explicármelos en los comentarios y verás como me tientas.

Signatura-posts-ImmaMestre2016