Quizás creas que no es bonito parecerse a una piña. Es dura, tiene pinchos, a veces puede ser muy dulce y otras muy ácida, y  los colores son demasiado llamativos. Más lejos de esta realidad, te aseguro que ser una piña es lo más bonito del mundo. Dónde pongas una piña, habrá sabor, aunque a veces también controversia. ¿O a caso no has oído nunca el debate de si la pizza mejor con piña o sin ella?  Yo debo confesarte que la prefiero sin ella, pero en cambio, es un rico ingrediente para una macedonia, por ejemplo. Un conjunto de frutas dispuestas de manera harmoniosa que juntas, aumentan el sabor de cada una y nos alimentan.

Hace un par de semanas, tuvo lugar la segunda #jornadaTCA que organiza The Craft Academy. Una jornada que sirve como colofón del curso Business Craft. Un día entero lleno de sorpresas, reencuentros con amistades que no ves desde hace un año (en la anterior jornada), poner cara a mujeres como tu, con unas mismas inquietudes, de actividades creativas y de muchas charlas sobre emprendimiento y gestión. La verdad es que es muy interesante.

La primera edición de esta jornada fue el año pasado y tuvo tanta repercusión y éxito que este año hemos repetido. Casi 100 emprendedoras con ganas de comernos el mundo y dispuestas a tirar adelante nuestro pequeño proyecto empresarial. Una pasada.

Empezamos el día bien relajadas con ejercicios de yoga y respiración consciente gracias a Gloria Pinsach, y nos puso las pilas las reflexiones mordaces y enérgicas de Soy La Forte. Alma nos dió una bofetada de realidad, ya que sí, emprender es muy bonito, pero al fin y al cabo, lejos de ser Amancio de Ortega, de momento, tenemos que conformarnos en ser unas chusqueras esforzándonos por ser un poco visibles. Sarna con gusto no pica, dicen. Así se unió luego a la mesa redonda, sin mesa redonda, junto a Vanesa Carrasquilla de Comunicraft, Glòria Cervelló de Me lo dijo Adela, Èlia Fibla de The Craft Academy y Susana Torralbo. Con tanto talento junto, ya debes suponer que aburrirnos fue lo último que hicimos, ¿verdad? Entre risas y más risas algo aprendimos de este mundillo businessquiano:

Pero no te creas que todo era darle al palique y escuchar. El club del desayuno bonito, junto a Bons Focs y Entreharinas, nos prepararon un desayuno y merienda para chuparse los dedos y los brazos y piernas enteros. La comida fue a cargo de vegetart, que supo cuidarnos conscientemente con comida catalana sin ingredientes de origen animal. Toda una experiencia para los sentidos. Y más que sentimos, pudiendo desvirtualizar a todas esas compañeras que compartieron aprendizaje durante estas tres ediciones de BusinessCraft y también con todas las de la comunidad de The Craft Academy. Gente inquieta preocupada por la vida más tranquila y pausada. Más Craft, más Slow y más preocupada por quien recibe su producto o servicio hecho con todo el amor del mundo.

(Foto de The artisan Photo Studio, en Doble 36, el local donde tuvo lugar la JornadaTCA’17).

El punto más creativo de la Jornada fueron los diferentes talleres, entre el Storytelling de Susana Torralbo, el lettering de Esencia Gráfica, la fotografía de producto de Ameskería y el packaging precioso de Bea y Cris de Anaquiños de Papel, nos pasó la tarde bien distraída en un abrir y cerrar de ojos.

(Fotos, de arriba a bajo y de izquierda a derecha: @theartisan_photostudio, en el sofá Photocall en Doble 36; @ameskeria; @esenciagrafica_; @susana_torralbo y @anaquinosdepapel en imágenes de sus perfiles de Instagram para los talleres de la JornadaTCA’17).

No sé si tu, que me estás leyendo, eres de las que tuvo la suerte de asistir. Si es así, me gustaría saber tu opinión y cómo viviste el día. A ver si coincidimos. Seguro que dormiste del tirón. O quizá la emoción te tuvo en vela gran parte de la noche, asimilando y canalizando emociones. Podemos intercambiar sensaciones en la zona de comentarios mismo, si te apetece. Yo te digo, que ese día llegué a casa tan cansada, que dormí del tirón nada más mi cabeza tocó la almohada. Eso sí, al día siguiente, me desperté bien fresca pensando en la jornada del día anterior y me hice la cama, con las sábanas por debajo la almohada, todo hay que decirlo, y empecé feliz el domingo. No sé qué diría Irati Lekue con mi forma de hacer la cama pero eso, tal como dijo en su charla final de la JornadaTCA’17 y aunque te parezca extraño, dice mucho de mi y mi negocio.

Si por el contrario, no pudiste venir, ya puedes ver (o leer, vamos) que fue un día de lo más completo. Salir de la zona de confort, conocer a personas majas que están en una misma situación, juntarnos, apoyarnos, intercambiar preocupaciones, sensaciones, alegrías y ver que somos toda una comunidad. Eso es especial. Sentirte única y sentirte parte de un grupo. Una comunidad preciosa que hace piña y que evitando fomentar competencias, apuesta por la completencia y, ante todo, por #compartirparacrecer. Una piña puede ser ácida o dulce, puede tener pinchos y ser muy dura, pero mi vida, siendo una piña, es una delicatessen de la que no quiero prescindir.

¿O a caso no te gusta la fruta?

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