No sé lo que haría sin mi madre. Dormir poco se ha convertido casi en rutina en alguien como yo, que es medio vampiro. Estaba, a las once y media de la noche del miércoles pasado, dándole vueltas a qué meter en el tupper para el día siguiente. Necesitaba alguna proteína para completar la ensalada de colores que ya me había preparado. A esas horas, obviamente, el requisito fundamental dejaba a un lado las pechugas de pavo que guardaba en el congelador y no quería ensuciar más cacharros. Encontré la solución en los huevos al plato. Hechos en el horno, vaya. Pero, ¿Aguantarían hasta el día siguiente al mediodía? Viviendo en la era 2.0, San Google me hubiera dado la respuesta. Pero la encontré en lo primero que vino a mi cabeza. ¿Adivinas qué fue?

Empieza por 6 y tiene 8 dígitos más: ¡Llamar a mi madre! ¡Of course señores! Premio a la señorita de la primera fila. Mi Santa madre, que, como todas, se merece el cielo y un monumento en la plaza mayor del pueblo sólo por haberme cuidado como mejor sabía. Bueno, un monumento no creo que le hiciera mucha gracia, la verdad. ¿cierto, mamá?

De madre no hay que una, pero ¿qué sería del mundo sin ellas?

Mujeres orquesta, siempre a punto para salir a apagar cualquier fuego que se precie en tu cabecita. Seres capaces de estar 10 días sin dormir para que tú puedas cumplir con lo que más te hace feliz. Esa persona un poco méteme en todo, pero desde el cariño y queriendo el bien para ti. Para que crezcas (¡ojo! aun empezando a estar ya en edad adulta) con unos valores firmes y sabiendo lo que hay que hacer en cada momento. Para que no te equivoques, ni sufras. Esa persona incondicional, trabajadora por definición, consejera, práctica y organizada, eternamente preocupada y 100% servicial.

Siempre alegre por fuera, aunque también tiene sus momentos en que no lo es tanto por dentro. ¡Y tu sin enterarte! ¡¿Cómo puede ser?! Vaya, sí es que siempre vamos pensando en nuestras preocupaciones. Hay que ponerle remedio. Comprensiva, fuerte, servicial. Siempre con una respuesta, fiable durante la época de crecimiento, discutible a medida que te haces mayor. Pero al final, terminas haciéndole caso. Porqué sabes que tiene la razón. Mujeres de dicotomías: Mandonas, pero simpáticas. Encantadoras, pero tajantes. Intransigentes pero empáticas. Esa salvación cuando dan con la solución…

¿No se merecen esos seres femeninos, tan defensores de lo suyo, un día especial? Qué poco caso les hacemos cuando no las necesitamos y lo mucho que nos solucionan cuando tenemos problemas. No me digas que no se agradece cuando alguien te llama y  te pregunta ¿cómo estás? o ¿qué tal te ha ido el día? ¿Cuántas veces se lo preguntamos a ellas? Si es que los humanos somos seres egoístas para todo. Con lo fácil que es hacer feliz a alguien y lo poco que cuesta si piensas en sus emociones. En cómo se sentirá si le demuestras cuán importante es para ti. Porqué lo es, ¿verdad?

En el día del padre, hice una ilustración que emocionó mucho a mi querido progenitor. Allí confirmé que es bien fácil hacerlos felices sin gastar mucho esfuerzo pensando. Mi madre, enseguida reclamó el suyo, por supuesto. Y, aunque ya he ilustrado a toda mi familia, re-ilustrándola estoy ahora mismo.

retrato ilustrado por Imma Mestre, para el día de la madre

En tu caso, si eres de los que van en el último momento, todavía puedes emocionar a tu madre en el día de la madre. Este año cae en el próximo domingo día 7 de mayo y eso es ya mismo. Cuéntame cómo es ella, que yo me encargo de darle forma ilustrada. Bien representando vuestra historia, como en la ilustración que abre este artículo. O bien con un retrato ilustrado como el que anticipa este párrafo. Pero te pido un favor, no te me despistes, ¡que nos conocemos! A estas alturas, ya sólo puedo asumir un retrato ilustrado más. Así que el más rápido será el afortunado. Tienes tiempo hasta hoy, 27 de abril, a las 12:00 del mediodía para solicitar tu pedido.

Emociona a tu madre y haz que piense que cogerte el teléfono a las tantas de la madrugada, aunque ya esté en el quinto sueño, siga mereciendo la pena. Y luego me lo cuentas, tras ver su reacción al abrir el regalo. Me juego lo que más quieras, a que tienes un éxito rotundo. ¿Apostamos?

Un abrazo,

Signatura-posts-ImmaMestre2016